Home » Tratamiento de acne en Leon Guanajuato
El acné es una condición esperada en la adolescencia, no se cura, se controla, siendo muy importante la constancia del paciente con su tratamiento para que los resultados sean exitosos. El acné es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que afecta la unidad folículo-sebácea (el pelo y la glándula grasa de la piel). Se presenta en la adolescencia, principalmente entre los de edad. Afecta al 85% de los adolescentes, predominando en el género masculino.
El acné es causado por diversos factores: la herencia, que se traduce en la susceptibilidad de una persona para desarrollarlo; una mayor actividad de la glándula grasa por estímulo hormonal (andrógenos), que ocasiona el aumento de la producción de sebo en la piel; descamación de los queratinocitos o células de la piel que generan obstrucción de los orificios foliculares (poros); conforme aumenta la producción del sebo las lesiones se hacen visibles formando los comedones (espinillas).
La obstrucción contribuye a la sobrepoblación de bacterias que ocasionan inflamación del tejido, con la consiguiente formación de pápulas, pústulas (barros) y nódulos de generarse inflamación a niveles más profundos.
Existen puntos básicos para su tratamiento, que van encaminados a disminuir el acúmulo de grasa, disminuir la colonización de bacterias y controlar la actividad de la glándula sebácea.
Existen diversos mitos que han llevado a una mala información de los cuidados del acné:
Mito: La ingesta de alimentos grasos (chocolates, nueces, grasas, papas fritas, etc.) aumenta las lesiones de acné.
Realidad: Diversos estudios se han realizado para investigar la relación del acné con la alimentación, concluyendo que nuestra alimentación no lo causa, pero que los que producen un índice glucémico elevado (aquellos alimentos que son capaces de elevar la glucosa más rápidamente que otros: pan blanco, papas, pasteles, chocolate, azúcares, miel/jarabes, mermeladas, etc.) pueden influir en la actividad del acné, siendo variable el estímulo en cada persona.
Mito: Entre más lavo mi cara, menos grasa tengo en la piel.
Realidad: El aseo de la piel debe realizarse 2 veces al día (mañana y noche), de forma suave, con los dedos, sin tallar, con jabones adecuados para mejorar la limpieza. Entre más aseo se realice, la piel puede sufrir irritación y tener poca tolerancia a los tratamientos del acné.
Mito: No debo usar maquillaje, ya que tapa mis poros y empeora el acné.
Realidad: Actualmente se cuenta con una línea diversa de maquillajes para pieles grasas (libres de aceite, no comedogénicos), que además contienen ácido salicílico que ayuda a regular la grasa de la piel.
Mito: Exprimir las lesiones, manipularlas o hacer limpiezas faciales mejoran el acné.
Realidad: Las lesiones de acné (barros y nódulos) no deben manipularse ya que generan mayor inflamación, hinchazón y riesgo de secuelas como cicatrices y manchas.
Mito: Si siento seca la piel de mi cara, puedo aplicar cualquier crema para humectarla.
Realidad: Durante los tratamientos del acné se genera piel seca y un estado descamativo, esto es normal y debe evitarse el uso de cremas corporales en la cara. Existen tratamientos de hidratación ligera especiales para pieles grasas que sí pueden utilizarse.
Mito: El estrés no influye en el acné.
Realidad: El estrés sí influye debido a que actúa sobre las glándulas grasas de la piel, generando un aumento de su contenido y con ello exacerbaciones del acné, es por ello que los adolescentes suelen tener mayor cantidad de lesiones en época de exámenes, proyectos y trabajos. Además que el estrés y la ansiedad favorecen que los pacientes manipulen sus lesiones.
El Tratamiento de acné en Leon Guanajuato depende de la extensión de la enfermedad y de la gravedad de las lesiones. Los especialistas aconsejan iniciar un tratamiento de forma temprana para intentar evitar las posibles cicatrices.
El Tratamiento de acné en Leon Guanajuato puede ser a base de medicamentos y/o cremas, pero también se puede recurrir al láser para cicatrices de acné.
Es importante mantener tu piel hidratada y libre de grasas, por lo que aplicar cremas, ingerir vitaminas C y tener cuidado con la radiación del sol es fundamental.
Entender el tipo de acné que tienes es clave para elegir el mejor ingrediente para tratarlo. Los tipos más comunes de acné no inflamatorio (leve y fácil de tratar) son los puntos blancos y los puntos negros. Los puntos blancos son poros tapados; los puntos negros son poros tapados en los que la grasa se oxidó, por exposición al aire, y se volvió negra.
Las diversas opciones de tratamiento serán determinadas por un dermatólogo certificado, cuya valoración dependerá del grado de afectación y extensión del problema.
Consulta a un Dermatólogo certificado para realizarte una valoración y resolver todas las dudas que tengas acerca de este procedimiento.